martes 14 de febrero de 2012

Hoy Quiero, Sin Querer

Hoy me dejo.

Hoy soy tuya.
Hoy quiero entregarme a ti.

Hoy puedes taladrar mi alma.
Hoy puedes follar mi corazón.

Hoy quiero ahogarme en tus redes,
y que permitas a mi sed,
insolente,
sobrevivir a cada susurro
de nuestra implacable voz.

Hoy quiero un atardecer soleado
o la muerte de un sol
que bajo nuestra atenta mirada
pierda su luz
y calor.

Hoy quiero que se olvide
aquel mundo absurdo que creé.

Hoy quiero sonrisas
y manos.
Caricias,
enternecer.

Hoy quiero romper el somier.

Hoy quiero morir de pena
cuando huyas con la llegada
de un nuevo anochecer.

Hoy quiero tu pecho desnudo,
y ojos ciegos que no quieren ver.

Hoy quiero ropa en el suelo
sueños de anhelo

y un mañana...

mañana quizá nos volvamos a ver.


Mañana quizá,

te halle entre mi piel.


lunes 6 de febrero de 2012

Piano Piano...

Quizá mañana sea demasiado tarde para escapar.
Quizá no quiera.

Nunca supe correr. Ni quise.
Preferí quedar inerte. Pasiva.

Se activan.

No creo que los sentimientos puedan controlarse.
Y, ¿qué es el amor?
A dónde nos lleva. Hacia dónde nos pierde.

Y, ¿qué importa?
Amanece demasiado temprano e intento pronunciar palabras malditas.

A veces suaves. Tal vez tiernas.
Otras agresivas.
Pero no salen. No quiero que salgan.

Es demasiado pronto para desnudarse.
A pesar de haber compartido sábanas.

La ropa es lo de menos.

Y la piel a veces, incluso sobra.

Quiero beber tus besos.
Besar tus latidos de madrugada.

Con calma.

Piano piano...

Las teclas resbalan.
El sonido vuela más rápido que los dedos.

Siente los huesos.
Y lo que no.

Dentro.
Muy dentro.

Piano piano...

Deseo. Atracción. Cariño. ¿Eso es amor?
Tiene que haber más.

Espera. Creo que oigo sus pasos. Se acerca. Valiente. Dispuesto a saltar.
Llegan mis alas. Blancas. Negras. Según el día.

El cielo nunca está demasiado alto si uno aprende a planear.

Ni el suelo demasiado bajo...





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domingo 15 de enero de 2012

Negación (Y Algo De Amor)

No te encariñes de mi.

Ni me mires mientras duermo.


No analices cada una de mis caricias.

Ni midas el peso de mis besos.


No cortes mis alas.

Ni quemes mi fuego.


No huyas cada noche
para dormir en mi cuerpo.


No aprisiones mis piernas entre las tuyas.

Ni me pidas mimos cada amanecer.


No pintes mi aroma en tu ropa.

Ni mi nombre entre tus sábanas.

Ni supliques tacones.
Ni ligueros.
Ni corsés.

Ni miradas.


No enloquezca tu sonrisa.

Ni rasguen mis manos tu espalda.


No depiles a mordiscos mi alma.

Ni desnudes de entretelas mi corazón.


No pierdas el sentido.

Ni respires con alivio
cuando vuelvas a oír mi voz.


No existas para mi.

Ni mates el tiempo en mi almohada.


No desees cada llamada.

Ni aborrezcas una nueva despedida
en la puerta de tu casa.


No hagas que me arrepienta de esto.
No coartes mi voz.
No grites en silencio.
No ames sin razón.
Ni anheles mi cuerpo.
Ni mi secreto.



Sólo ven,
acércate,
abrázame,
siente...


y hazme el amor








lento, pero fuerte...




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jueves 5 de enero de 2012

Mañana No Será Demasiado Tarde

Te fuiste antes de tiempo. Antes incluso, de que aprendiera a volar.

Adiós, para siempre.

Un jamás, que no me pareció realidad.

Tantas veces aullaba el lobo que todas las noches parecían de luna llena.

Sabes que no quería dejarte marchar. No podía. Y aún así parecías alejarte con la mejor de tus sonrisas.
Y lágrimas.

Te alejaste tanto que olvidé mi nombre.

Y tu boca.

Nunca fuiste un asiento en el vagón de un tren.
Sino las vías.

Quedan erratas por corregir.
Faltan letras.
Comas.
Mayúsculas.
Puntos.

O sobran...

No como los amaneceres que debí vivir a tu lado.

Aún queda un piso por amueblar.

Permíteme que coloque las bombillas.

Y un gato.


Y una grapadora que remiende lo ya roto.



Sabes que nunca fui buena escribiendo. Me pregunto si para ti fui buena en algo...

Llorar se me da bien. Y reír.

Quitar dolores de cabeza y dar la espalda por las noches.


Te quise más de lo que nunca debí.

Te amé más de lo esperado.
Más de lo que deseabas.

Te deseé tanto, que me olvidé de mi.

Y aún a día de hoy, recuerdo, que sin ti no era nada.

Ni lo soy.

Olvida el hoyo. Deja de cavar y esconder...
Y vuelve. Antes de que anochezca.

Mañana nunca será demasiado tarde.

Mis ojos te esperan.
Los tuyos...



da igual,

no deja mi mente un sólo hueco para tal pensamiento...

No duda de su dolor.
De su olvido.
De los intentos.
Quizá rencor.



Siempre hay que renacer.

Y Nada, otra vez...

Y caer.

Y de nuevo ponerse en pie.







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viernes 30 de diciembre de 2011

... Y Vida Nueva

No me pierdo en pisadas ajenas.
Ni propias.

Ni abandono mis sueños donde otros
dejaron su huella.

Ni tropiezo.
Ni caigo.
Ni se hunden cada uno
de mis apelmazados pasos.

Hace frío. Quizá demasiado.
Siento algún rayo de sol,
rebotar contra el fin de año
que anuncia una nueva vida.

Vida, aunque no sea a tu lado.

Hoy nadie correrá dando la espalda al tren que me aleja de la nada.

No se perderá algún te quiero en ningún andén.

Seguirán camino. Conmigo.
Y lo que quedó de ti.





Iré donde quieran mis botas...


Y quizá, algún día, te halle entre los hilos que sujetan mis sueños entre la almohada y los recuerdos.











*Feliz, muy feliz Año Nuevo*

martes 27 de diciembre de 2011

Hielo Verde

- ¿Recuerdas cuando resbalaba el hielo?
- Nunca dejó de hacerlo...
- Puede, y sin embargo, ahora resulta imposible caer.
- Y ponerse en pie...


El cielo, cual alma dolorida, arroja sobre mi mirada su ira.

Siempre he tenido la sensación de que al otro lado del río haría más frío.

Es verdad. Duele caminar sobre él cada mañana. Cada tarde...

Duele caminar.

Pero intentamos continuar. Sin rumbo ni timón, sin brújula.

Huyen incluso, cada uno de los pesados latidos que marca el corazón.
El tuyo, ¿o el mío?


No hay tiempo ni espacio. Ni vacío.

Suenan huecos los pasos del olvido. Pero siguen sonando.

No retires mi botella de agua de los pies de la cama.

Cuando vuelven a aparecer, siempre pican.

Tengo sed.

Desdicha.

Eres una sin gracia. Desgraciada.


Sírvame otro vino. En vaso verde. Color esperanza.

Dos rosas rojas. Una blanca. Algún plato, vacío.

Sorbete de limón, amarillo, y una estantería con libros. El simple hecho de mirarlos me hace agonizar.

Miradas verdes, como el vaso. Ojos amarillos de gato. Negro. Como el agua del estanque en el que navegan dos patos.



A veces resulta imposible cerrar los ojos por mucho que pesen los párpados. Los sueños.

De lejos caen los techos. Los gatos.
Una caja. Cajita.
Juguetes.
Una lengua.
Sexo. Explícito. Implícito.
Una caricia. Besos.
Tierno, el liguero.

Mis dedos esculpen tu figura bajo la atenta mirada de mi piel.

Quizá aún no haya comenzado a helar, pero podemos salir a comprobarlo.

Agárrame fuerte. Salgamos. Nademos. Volemos.

Y follémonos un rato.

Si te quitas los calcetines haremos el amor.

Pero déjate las botas puestas, para no perdernos entre tanta niebla.

Quizá mañana, pueda brillar el sol.
De nuevo.

Quizá este año tardó demasiado en llegar el invierno.

Tu cuaderno siempre fue demasiado pequeño para escribir una vida. Para comenzarla.

Quizá por eso escribí en el mío, la parte de una historia que faltaba.

Sobraba.
Yo, no las palabras.



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